¿Reparo la caldera o la sustituyo?

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Cuando una caldera de gas empieza a fallar, lo más común es llamar a un técnico que la revise, detecte el error y la repare. Sin embargo, llega un punto en el que es importante valorar si seguir arreglándola compensa o es mejor sustituir la caldera para evitar continuas reparaciones.

Pero ¿qué señales clave debería tener en cuenta para saber si ha llegado el momento de cambiarla?

A continuación, te explicamos algunos de los factores más importantes a tener en cuenta para saber si compensa seguir arreglando tu antigua caldera o si es más inteligente cambiarla por un modelo de condensación actual.

1. La caldera tiene más de 10–15 años

La mayoría de las calderas tienen una vida útil media de unos 12-15 años. Algunas incluso pueden durar más, pero a partir de los 10 empiezan a considerarse antiguas y es normal que los componentes se vayan deteriorando por el desgaste.

Es posible reparar averías puntuales, pero no se puede asegurar que, tras la reparación, no falle otro componente.

Además, el envejecimiento hace que la eficiencia de la caldera disminuya progresivamente.

2. Reparaciones frecuentes

Si cada invierno, cuando empieza la temporada de calefacción, tienes que llamar al técnico una o varias veces, es una señal clara de que la caldera está llegando al final de su vida útil.

Una caldera mixta se utiliza todo el año, pero es en invierno cuando resulta más imprescindible. Si ya has tenido que realizar varias reparaciones o la caldera ha dado varios errores, es recomendable empezar a plantearse la situación.

El coste de una reparación no es solo la reparación en sí. Es la primera visita de diagnóstico, el desplazamiento, las piezas y la mano de obra.

Normalmente en una primera visita no se puede reparar la caldera, porque en esta primera visita se realizan las comprobaciones necesarias para poder tener un diagnóstico del fallo, para después, obtener las piezas necesarias para la reparación. Cada marca utiliza recambios específicos según modelo y año de fabricación, y las empresas instaladoras no suelen tenerlos todos en stock.

Esto puede hacer que te quedes sin agua caliente durante días. Si la caldera ya ha tenido varios fallos, merece la pena pedir consejo a un profesional o solicitar presupuesto de una caldera nueva, aunque no la vas a sustituir de inmediato.

3. Costes elevados de reparación

No todas las reparaciones tienen el mismo coste. Elementos como la bomba, el vaso de expansión o problemas con la salida de humos pueden implicar precios muy distintos tanto las piezas como la mano de obra

Si se debe desmontar gran parte de la caldera, el tiempo de trabajo aumenta y el coste total puede superar los 350€ llegando a más de 500€, a lo que hay que sumarle la primera visita de diagnóstico.

En estos casos, conviene valorar si asumir ese gasto o invertir en una caldera nueva, que además tendrá mayor eficiencia energética.

4. Piezas descatalogadas o difíciles de conseguir

Cuando una caldera es antigua, puede empezar a ser difícil encontrar recambios por parte del fabricante.

Normalmente, los fabricantes suelen garantizar unos 10 años de disponibilidad de piezas. A partir de ese momento depende de cada marca y modelo, por lo que es necesario consultar en cada caso en particular.

Pero si tu caldera es antigua y cuesta localizar recambios, suele ser buene idea platearse la sustitución.

5. La caldera pierde eficiencia y aumento del consumo de gas

Las calderas de condensación actuales son mucho más eficientes que la convencionales atmosféricas, además el envejecimiento de los componentes produce una menor eficiencia y un aumento en el consumo del gas.

Si notas que gastas más gas sin motivo claro, conviene revisar la caldera para comprobar que todo funcione correctamente o solicitar presupuesto de sustitución.

A medio plazo, una caldera nueva puede suponer un ahorro importante en consumo energético.

6. Problemas de seguridad

Una caldera antigua puede provocar problemas de mala combustión, lo que puede generar emisiones contaminantes y riesgos asociados especialmente en las calderas atmosféricas, llegando a poder producirse una deflagración en casos extremos.

La seguridad es un factor prioritario para decidir sustituir la caldera.

Por último, es importante recordar que la garantía de reparación suele cubrir 6 meses desde el momento de la reparación y solo tiene cobertura sobre las piezas sustituidas. Debido al desgaste natural de los componentes, no se puede asegurar que, una vez reparada, no sea otro elemento el que falle más adelante.

Si tienes dudas sobre si tu caldera debería sustituirse ante un mal funcionamiento, lo más recomendable es realizar una revisión técnica profesional para valorar su estado real.

No todas las averías implican que haya que cambiar la caldera, pero cuando coinciden varias de las señales anteriores, el reemplazo suele ser la opción más segura y rentable.

En Mister Caldera podemos realizar una visita técnica de diagnóstico para evaluar tu caso.

Además, puedes solicitar visita comercial para la sustitución por una nueva caldera de manera gratuita.

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